Son pocos, casi ninguno, los peros que se pueden objetar a Casa dos Vargos. Además de lo ya dicho, señalar la limpieza extraordinaria, el cambio de ropa permanente, la calidad de la ropa y las instalaciones, un permanente placer para todos los sentid... [
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Son pocos, casi ninguno, los peros que se pueden objetar a Casa dos Vargos. Además de lo ya dicho, señalar la limpieza extraordinaria, el cambio de ropa permanente, la calidad de la ropa y las instalaciones, un permanente placer para todos los sentidos. Qué decir del trato y hospitalidad de Pilar, el propio de quien atesora siglos de educación familiar y sabe recibir y hacer la vida placentera a sus huéspedes. Absolutamente y entusiasticamente recomendable. [
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